Música | Chet Faker

No sabemos qué pasa últimamente con todo lo que viene de Australia. Me surgen varias preguntas: ¿puede ser que la carne de canguro tenga algún elemento que al ser metabolizado en el cuerpo humano te de ritmazo innato? ¿Puede ser que esta gente se haya criado con Jazz y Soul hasta en la sopa en vez de con Amaia Montero o Dani Martín? O mejor, ¿Puede ser que la vida me guíe hasta el sol, puede ser que el mar domine tus horas?

Mierda. Sea lo que fuere, está claro que algo interesante se cuece por nuestras antípodas, y es que si hace unos días os recomendaba encarecidamente tener en cuenta a un feo pero con royo llamado Lyall Moloney, hoy vengo a hacer lo propio de un barbudo pelirrojo de nombre artístico Chet Faker.

            *Sé que no soy Darwin, ni si quiera un primo segundo suyo (amor eterno a la figura del primo segundo), pero antes de empezar veo totalmente conveniente pedir una explicación a la naturaleza acerca de esa barba que se calza nuestro querido Chet Faker. Una barba que parece bañada en polvo de Risketos y que no encaja con el moreno del pelo que puebla su cabeza. Cuéntanos tu secreto, Chet.

El caso es que Nicholas James Murphy, que así es como le llamó su madre, está experimentando un ascenso meteórico. Entre sus logros podemos encontrar el galardón a “Artista Revelación del Año” con su EP Thinking in Textures, que resultó igualmente ganador en la categoría de “Mejor Single Independiente” en los Records Independent Awards australianos de 2012. Aparte, en los Premios Rolling Stone Australia ganó también la categoría de “Mejor Lanzamiento Independiente.”. Y mi corazoncito ya le ha otorgado el premio a “Barba Pelirroja Más Cuidada”, superando por unanimidad a Pablo Motos.

Y diréis: Y su música, ¿qué tal? Ya voy hombre… Pues resulta que hace unos meses sacó un álbum debut que es una auténtica joya llamado Built on Glass. Y es que con Lowjack –EP creado en colaboración con Flume- ya dejó el pabellón tan alto como las expectativas futuras, y con este Built on Glass y su docena de canciones propias nos ha terminado de cautivar con la belleza de un arte que se mueve con sensualidad y sutileza entre el soul, el downtempo, y la electrónica tan particular que le caracteriza.

Porque piezas como Talk is Cheap, Gold, o Release your Problems –por poner algunos ejemplos de su nuevo álbum- demuestran no solo una sensibilidad especial por la música, sino que además destilan conocimiento musical a raudales.

Aparte, temas como No Diggity –que le catapultó a la fama- o Drop the Game –de la colaboración con Flume que mencionaba antes- son dignos de todo y más porque suponen un estilo de electrónica que pone cachondo hasta a Pelé (recordemos sus problemas de erección).

Una electrónica bella que se escucha mejor en pareja que solo, a poder ser bajo las sábanas… y si es con poquita ropa, mejor. Disfruten :) 


Marcos Iñigo