MÚSICA | RECUERDA ESTE NOMBRE: LYALL MOLONEY

¿Os gusta comer con las manos?

A mí también, pero no vengo a hablaros de eso sino de Lyall Moloney, un chaval con una gorra pegada a la cabeza, procedente de Sydney (Australia), y sobre el que estas líneas constituyen las primeras referencias en castellano hacia su persona.

Hace ya unos meses, en la primavera del 2014, mi cuerpo –mi mente, a saber- se hallaba en La Haya (Holanda). Yo me recuerdo arreglando bicicletas con toda mi paz cuando llegaron chorreando (y no solo por la lluvia) mi compañera de piso y una amiga suya tarareando canciones de un chico “un poquito feo pero con mucho royo” que habían visto actuar en un bar de surferos la noche anterior.

            *Aprovecho para mandar un rencoroso saludo a todos esos surferos y a todos esos feos pero con mucho royo que triunfan más que la Coca-Cola.

Ese chico era Lyall Moloney. Un productor, cantante y artista de los de “me lo hago yo todo” cuyo estilo musical ecléctico se mueve entre el hip-hop, el folk y la electrónica y cuya discografía ya cuenta con dos trabajos: Dublin (2012) y The Architect (2013).

Posee una habilidad especial para crear ganchos pegadizos debido a su frescura y sus melodías relajadas, que se combinan de forma perfecta y hacen que la suma de ritmos hip-hoperos y melodías de teclado suene a nostalgia.

Poneros en situación. Volved al pasado y recordad esos viajes en condiciones tercermundistas que hacíais tú y tus 4 amigos, todos metidos en un coche de ridículas dimensiones del que salías más doblao que una camisa recién centrifugada. Esos viajes molaban aunque todo saliera mal, y todos tenían una canción que después del viaje se convertía en la nueva canción favorita de vuestra cuadrilla.

Esa nostalgia que acabas de sentir es de la nostalgia de la que hablo, y Lyall Moloney -aquí su Soundcloud- tiene un no sé qué que hace que sus ritmillos no salgan de tu cabeza y lleven tu mente a tiempos pasados/mejores.

Porque temazos como Black Dog suenan al mejor verano de tu vida, a un abrazo de los que te llenan el alma, a una resaca feliz en la que no te duele nada… suenan a gloria, vaya, y es de esas canciones que es imposible escuchar solo una vez.

Mención aparte son sus actuaciones en directo en las que se planta él solo con una guitarra, un pedal y un micrófono y va grabando sonidos y ritmos y solapándolos para crearse unas composiciones volátiles de campeonato. (Véase Go that low)

Lyall es el futuro, y aunque sus más de 200 actuaciones en los últimos 18 meses le avalen, en el viejo continente solo tiene citas confirmadas en Alemania y en Inglaterra, donde podrán disfrutar del placer de verle este próximo mes de Noviembre.

 

¿Os gusta comer con las manos?

A mí sí, pero la música de Lyall Moloney me gusta todavía más.


Marcos IñigoComment